Actividad física y estrés - Spar Gran Canaria

Actividad física y estrés

10/05/18

Hace miles de millones de años éramos cazadores-recolectores: vivíamos en plena naturaleza, nuestra supervivencia estaba en peligro y no podíamos comprar nuestra comida ni vivir en solitario: debíamos cazar en grupos para poder comer o comenzar a recolectar alimentos y semillas para salir adelante. Esto implicaba que a menudo gastábamos más calorías para poder existir de las que consumíamos. En otras palabras: en la prehistoria no había personas con sobrepeso, eso es un invento nuestro. Además, no sufríamos tanto porque no trabajábamos para otras personas: no existía el estrés laboral ni la ansiedad.

El deporte es esencial: es un hecho. Sé que suena cansino, pero hay muchísimos motivos por los que esto es así, créeme. Te lo dice alguien a quien también le cuesta mantener una rutina de actividad física: pero merece la pena. A continuación, te presento 5 hechos científicos ¡comprobados! por los que me gustaría que nos comprometamos a movernos un poco más, no solo porque el deporte es esencial sino también por sus poderosos efectos antiestrés. Vamos allá:

El ejercicio hace que se reduzcan los niveles de ansiedad y nos permite controlar eficazmente las situaciones de estrés emocional. Los que lo hacen de manera regular experimentan menores niveles de ansiedad y depresión que los individuos con un estilo de vida más sedentario: ¡demostrado!

Las más recientes investigaciones científicas indican que el deporte protege a las neuronas frente al daño provocado por el estrés. Hace que el sistema nervioso sea más sensible a la adrenalina, la hormona que nos activa y mantiene alerta. Cuanto más sensible sea nuestro sistema nervioso, menor cantidad de adrenalina necesitaremos para llevar a cabo nuestras tareas y obligaciones. Es decir: seguiremos siendo activos y eficaces sin la sensación de agobio y de estrés.

La actividad física está relacionada con una mayor calidad del sueño. Un sueño de calidad es, en sí mismo, un factor de gran relevancia en la gestión el estrés. Una reciente investigación determinó que unos músculos ejercitados actúan como elementos depuradores de toxinas. Así, reducen los niveles de quinurenina, una molécula tóxica que se encuentra en altos niveles en las personas que padecen alguna enfermedad mental.

El deporte hace que los distintos sistemas del cuerpo se comuniquen entre ellos con mucha más frecuencia e intensidad: el cardiovascular con el renal, el muscular con el sistema nervioso, etc. Además, a menores niveles de cortisol, más fuerte estará nuestro sistema inmunológico y una mayor resistencia opondrá ante la enfermedad.

El ejercicio provoca cambios positivos en la manera en la que nos vemos y nos proporciona una sensación de control y de autodisciplina. Nos da más energía para alcanzar más metas y sentirnos mejor. Es el círculo continuo de los beneficios del ejercicio. El ejercicio nos proporciona un momento de paz y de aislamiento de las rutinas y las dificultades diarias. Cuando el cuerpo se mantiene activo y ocupado, la mente se distraerá de las preocupaciones y tendrá la oportunidad de pensar de manera libre y creativa. La actividad física es una manera de meditar en movimiento.

¿Qué hacer? Simplemente ejercicio moderado, principalmente aeróbico y que no resulte agotador: caminar, nadar, montar en bicicleta… De 30 a 60 minutos al día y de 3 a 5 veces por semana. ¡Vamos allá!